Desierto de la Tatacoa

Origen: Neiva (12:27h)           
Destino: Espinal (18:21h) 
Km: 189.2         Tiempo: 4:02     Consumo: 5.2 l/100Km
Alojamiento: Hotel Bucaros 45000 COP

Según los planes iniciales hoy debería estar en Barcelona cogiendo un avión hacia Japón. Creo que va siendo hora de anular el billete a Japón y ver que puedo recuperar. También he de conseguir como enviar la moto a Barcelona y comprarme el billete de vuelta, así que aprovecharemos el buen wifi para hacer todo esto y saldremos algo más tarde.

Para ir al desierto de la Tatacoa hay que ir dirección Villavieja, por el lado oriental del río Magdalena. Es una carretera asfaltada con bastantes agujeros al principio que luego se estrecha cuando empieza bordear el desierto. De Villavieja hasta el observatorio también está asfaltado pero a partir de ahí empieza el desierto y la vía principal que lo atraviesa circularmente se vuelve arena compacta y piedra. La primera mitad esta bastante bien y es fácil rodar. En la segunda hay bastante barro de las lluvias de anoche, con lo que me doy media vuelta y me vuelvo por donde he venido. Del camino principal salen caminos aptos para aventurarte, algunos “marcados” otros que te puedes crear tú. Dentro del desierto hay varios hospedajes más o menos modestos y algunos restaurantes. También hay hoteles de lujo pero si vas a pasar la noche en el desierto, creo que la mejor opción es acampar y disfrutar del cielo estrellado. No es mi caso, esta tapado y parece que va a llover, con lo que prefiero avanzar y saltarme la visita que el observatorio programa a las 18:30.

El camino de Villavieja a la ruta 45 es una pista de ripio en buen estado en general aunque hay trozos con mucha grava. Son unos 40 kilómetros hasta la carretera principal, pero a mitad de camino aproximadamente, justo pasado La Victoria, la carretera gira a la derecha y si sigues por la izquierda vas a parar a un paso del río en barca. Aunque Paraguaçu abulta y pesa más del doble que la mayoría de motos de la fila, el barquero parece tener muchísima práctica y pilla las riendas de Paraguaçu para subirla a la canoa. Yo voy algo acojonado y más cuando me hace poner el chaleco salvavidas. Hay que cruzar el río Magdalena que viene crecido por las lluvias de anoche. De hecho un helicóptero del ejercito me ha estado sobrevolando toda la tarde rescatando gente que se había quedado aislada por la crecida del río. La corriente es fuerte y junto con Paraguaçu van dos motitos más. En poco más de diez minutos estamos al otro lado y aunque el barquero me ha dicho que aguante la moto, se ha movido mucho menos que cuando crucé el Titicaca.

Después de cruzar el Magdalena, en seguida se llega a la carretera principal, poco antes del peaje de Pata. De ahí a Espinal son 98 kilómetros, justo para llegar con los últimos rayos de luz. El otro día me dijeron que aquí hacían un muy buen lechón asado para almorzar; lo podré comer para cenar? Pues va a ser que no! Algo que me estoy encontrando en Colombia es que muchos restaurantes están cerrados para la cena, supongo que el colombiano come más fuerte y cena más ligero y yo, por aprovechar más las horas de luz, suelo hacerlo al revés.

Neiva

Origen: San Agustín (11:20h)           
Destino: Neiva (18:27h) 
Km: 225.0         Tiempo: 4:26     Consumo: 4.6 l/100Km
Alojamiento: Hotel Massay 90000 COP

8:30 am desayunado, con la bolsa hecha y vestido para rodar. Hoy si, me da tiempo a ir al alto de los ídolos, al salto de Bordones y llegar aún con luz al desierto de la Tatacoa. Pues va a ser que no! Paraguaçu tiene la rueda de detrás totalmente abajo, así que toca buscar donde arreglarla.

Con la rueda reparada y la moto cargada, se me ha hecho casi medio día. Vale, dejemos los atractivos de la zona y vayamos a por el desierto! La carretera es una delicia y a pesar de ser festivo y haber algo más de trafico del deseado, se puede circular rápido. De pronto a la izquierda aparece una laguna que finalmente resulta ser un embalse. Aún así me adentro por la antigua carretera para hacerme la foto de rigor. Hago la foto, guardo la cámara y cuando voy a ponerme el casco escucho un “zzzzzzzzzzzzzzz”.  No me lo puedo creer! La rueda de nuevo!! Me pongo rápidamente en marcha a ver si con la presión de ir circulando consigo que no se escape el aire, pero esta vez pierde de la válvula y tal como llego a la carretera tengo la rueda trasera totalmente abajo. Intento con el spray, pero no la rosca parece morada y no encaja en la válvula, total tampoco quedaba demasiado.

Paro en el primer “despinchador” (así se llama en Colombia) pero dice que no sabe reparar ese tipo de rueda. Me la llena de aire y el siguiente pueblo, Gigante, está a escasos 5km. Paro en una bodega/taller para arreglarla y esta vez repasamos la cubierta en busca de que es lo que puede estar pinchando la cámara tan seguido. No es normal pinchar 3 veces en menos de 500km. Sacamos 4 pequeños trocitos de alambre que parecen ser los culpables de los pequeños pinchacitos de la cámara y ya puestos, cambio la cámara Michelin que había comprado en Brasilia por la que compré en Cuenca no sea que esta tenga algo raro.

Por kilómetros aun me da para llegar al desierto de la Tatacoa con los últimos rayos de luz y poder ir al observatorio, pero me ha pillado toda la operación retorno. Neiva es una ciudad bastante grande y la carretera ahora está llena de gente que vuelve del fin de semana largo.  De Neiva me quedan apenas 40km hasta Villavieja, pero tanto el GPS como Google Maps como la gente me dice que son 45 minutos. Son las 18:05 y la visita al observatorio es a las 18:30, no hay forma, mejor hago noche aquí y mañana voy al desierto y en función de como esté el cielo me quedo a la visita al observatorio o sigo marcha hacía el eje cafetero.

 

San Agustín

Origen: Mocoa (11:47h)           
Destino: San Agustin (15:37h) 
Km: 164.9         Tiempo: 3:45     Consumo: 4.9 l/100Km
Alojamiento: Hotel Raíces 25000 COP

El día amanece gris, ha estado lloviendo toda la noche y parece que volverá a hacerlo en un rato. Cada día me cuesta más ponerme en marcha y saber que hoy van a ser pocos kilómetros y ver la piscina ahí delante no ayuda.

Voy a San Agustín, un pequeño pueblo bastante turístico con un parque arqueológico declarado patrimonio de la humanidad y el nacimiento del río Magdalena, el más importante de Colombia. Los primeros kilómetros después de Mocoa, la carretera esta algo más rota, pero luego es una agradable carretera de montaña, aunque no te puedes confiar ya que hay algunos agujeros que hacen pequeños los que había en las carreteras brasileñas.  Poco antes de Pitalito sale el desvío hacia San Agustin. La carretera sube bordeando el río y se ven tres cascadas impresionantes al otro lado de la montaña. Llego a San Agustin a media tarde, pero es sábado de un fin de semana de tres días y ademas hay una carrera ciclista el domingo, con lo que, a pesar de la gran oferta hotelera, me cuesta encontrar una habitación. También hay un desfile de caballos. Una charanga ameniza a un grupo de jinetes que se dedican a beber aguardiente y dar vueltas al pueblo montadas a caballo. Me recuerda a las fiestas de San Juan en Trinidad (Cuba)

Aunque la idea era ir a visitar las ruinas y el estrecho del Magdalena y seguir marcha hacia Neiva, mejor me quedo una noche más aquí. Me gusta el ambiente del pueblo, con mucha vida en la calle y he dormido mejor que en las ultimas noches. El parque arqueológico de San Agustin es un conjunto de tumbas datadas en los 3000 años a.C. Los arqueólogos no tienen muy claro muchas cosas, se dice que era un centro de negocios mundial y de hecho es curioso ver estatuas con claras influencias mayas, otras con muchas similitudes a las egipcias y hasta algunas mas orientales. La visita con guía son unas 4 horas, aunque se puede hacer en bastante menos.

Otra atracción turística es el estrecho del Magdalena. Al poco de su nacimiento, el río Magdalena pasa por un estrecho de sólo 2,20m. Después del estrecho se forma una pequeña balsa de aguas cristalinas donde se puede ver el fondo. Para llegar se baja por una carretera con algunos trozos asfaltados, pero principalmente de tierra. Las lluvias de estos días han dejado esta parte algo intransitable y solo bajan motos y camiones que van a una cantera algo más arriba. Estas misma lluvias hacen que el río venga más crecido, cubriendo algunas zonas y trasformando el color de las aguas a un marrón intenso.

 

El trampolin de la muerte

Origen: Pasto (10:25h)           
Destino: Mocoa (17:17h) 
Km: 172.3         Tiempo: 5:49     Consumo: 5.3 l/100Km
Alojamiento: Hotel Anyros Plaza 40000 COP
             Hotel Suma Wasi 125000 COP

El nombre impresiona. Se lo debe a más de 500 muertos desde su inauguración en los años 30. Son apenas 80km atravesando los Andes, llenos de curvas al borde del precipicio, cuestas de pendiente pronunciada y con un piso de piedra suelta. Es dura por eso, pero hay carreteras en Bolivia o Perú que asustan mucho más.

Antes de llegar a San Francisco, donde empieza el trampolín, la carretera esta bien asfaltada y las curvas son una delicia. Se pasa primero por la Laguna de la Cocha y por varios pueblitos siendo el más grande Sibundoy y el último con servicios San Francisco. Una vez en el trampolin, los primeros 40km pasan relativamente fáciles. La ruta es exigente por el tipo del terreno y las empinadas cuestas, costando conseguir tracción en algunos puntos. Se suben y bajan cuatro puertos, siendo el más destacable el último. Es ahí, al comienzo de la bajada del último puerto cuando noto algo raro.

La rueda suena más de la cuenta y flanea más de lo esperado por el terreno. Sí, he pinchado la rueda de atrás. Por suerte conseguí reponer el spray reparapinchazos en Ecuador. Este es para coche, el doble de grande que el que tenía y a pesar de que el agujero es mucho más pequeño no consigue cerrarlo. Supongo que el firme inestable ayuda a que no funcione igual de bien. Intentando darle el mejor trato posible a la rueda trasera intentando no desllantar hago los últimos 20km de trocha. Justo al empezar de nuevo el asfalto, a 10km de Mocoa, hay un llantero, pero no tiene para cambiarme la rueda a mi. Le echo la otra mitad del spray y me dirijo hasta Mocoa, donde sí hay talleres de moto. Paro en el primero y reparo el pinchazo por 8000 COP.

En Mocoa me quedo dos noches. Quiero ver las cascadas del fin del mundo. Son un conjunto de cascadas y pozos en el río Mocoa. Se accede por un sendero resbaladizo de 6km  y en la entrada hay un parking vigilado donde se puede dejar la moto bajo techo.

Colombia

Origen: Mntúfar (10:26h)           
Destino: Pasto (16:57h) 
Km: 145.9         Tiempo: 3:17     Consumo: 4.3 l/100Km
Alojamiento: Hotel Chambu Plaza 50000 COP

Ha sido tener el sello de Colombia en el pasaporte y dejar llover! Eso sí, no ha sido fácil obtener el sello y es que salir de Ecuador ha sido toda una odisea.

Parece mentira que la frontera de Rumichaca, la principal terrestre entre Ecuador y Colombia sea tan caótica. Una maraña de taxis esperando colombianos que llevar hasta la estación de autobuses se adueña de todo el espacio y no deja claro donde puedes aparcar para hacer los trámites. Después de una larga cola empiezan los problemas. Como entré por La Balsa, un puesto fronterizo que no está conectado al sistema, no pueden validar que mi sello de entrada sea válido con lo que han de llamar para verificarlo. Una vez verificado, me exigen tres copias del pasaporte y del sello de entrada, a lo que me niego por completo. Aunque el dolar es la moneda de Ecuador, sus monedas sólo valen aquí. No me queda suelto para pagar las copias y no pienso cambiar 20 USD para quedarme con un montón de monedas que no me va a servir de nada. Aunque la primera reacción es no dejarme salir, finalmente acceden a hacerme ellos las copias y ponerme el sello de salida. Total dos horas perdidas. Los tramites en Colombia son mucho más rápidos a pesar de coincidir con la hora del almuerzo y en un ratito tengo sello y permiso de importación de la moto. Incomprensiblemente, ni Ecuador ni Colombia tienen bandera en el puesto fronterizo, con lo que me quedo sin mi foto de entrada a Colombia.

Para circular por Colombia has de sacar el SOAT. En la misma frontera hay un montón de sitios donde conseguirlo. Pago 50000 COP por un mes. También puedes aprovechar en la frontera para cambiar. La tasa de cambio no es muy buena, pero en Pasto es aun peor así que te conviene cambiar en la frontera. Eso sí, hazlo con ojo ya que por no fijarme me dieron menos de lo que me habían ofrecido!

Ya en Colombia el primer pueblo grande es Ipiales. A unos pocos kilómetros de ahí está el Santuario de las Lajas, considerado en el 2015 como la iglesia más bonita del mundo por el Daily Telegraph. De ahí a Pasto son unos 80km de una preciosa carretera de montaña. Las vistas son increíbles y casi en cada curva cerrada a derechas hay una cascada. La lástima es que es difícil parar para hacer alguna foto.

Ya en Pasto recibo la primera multa de todo el viaje. El GPS me indicaba girar por una calle que era contradicción, así que decido girar por la siguiente pese a ver la señal de prohibición. Lo hago animado a que las dos motos de delante lo hacen y parece ser que no es un giro poco habitual ya que al otro lado un batallón de no menos de 10 policías están a la caza de los que giran. Me hago lo más turista posible y le pongo ojitos al guardia que aún así me entrega la notificación de multa. Por suerte no hay que pagar al momento, pero me avisa de que vaya con más ojo la próxima vez 😇

Hemisferio norte

Origen: Quito (11:22h)           
Destino: Montúfar (18:24h) 
Km: 198.9         Tiempo: 4:10     Consumo: 4.5 l/100Km
Alojamiento: Hostal Los Geranios 10 USD

Hace días que la transmisión hace algo de ruido. Tensé la cadena cuando me repararon el pinchazo y no parece estar destentada, pero mejor aprovecho que hay una Triumph en Quito para que me lo revisen. Pues sí, toca cambiar la cadena. Por suerte llevo un kit de transmisión conmigo por si acaso. Aprovecho para cambiar las pastillas de freno, tanto delanteras como traseras que están en las últimas. Os he dicho que Ecuador es caro? Pues no, es carísimo! Suerte que llevaba el kit de transmisión porque las pastillas de freno (2 delanteras y 1 trasera) me salen por la friolera de 270 USD!

La parada me sirve para detectar otro problema: la maleta izquierda dejó de ser estanca cuando se me partió el anclaje. No lo había detectado hasta ahora, ya que no la suelo abrir, pero junto con las fuertes lluvias de estos días hay un dedo de agua dentro de la maleta y la bolsa impermeable está totalmente empapada. Llevo un plástico para usar de base de la tienda de campaña, veremos si con eso puedo conseguir impermeabilizar de nuevo la maleta.

Entre unas cosas y otras salgo de Quito que son casi las 14h. La mañana había estado nublada pero sin lluvia, pero tal y como estoy saliendo del taller me cae un aguacero. Quería ir a la mitad del mundo, pero a estas horas y con este tiempo prefiero tirar directo a la frontera, a ver si llego a dormir a Colombia.

El GPS es incapaz de trazar una ruta hasta Ipiales (Colombia), así que me guío por las indicaciones. Se que he ir dirección hacia Ibarra, pero no llevo mapa para saber por que ruta llegar hasta ahí. Todos van por Cajas y yo sigo recto por Cayambe. Creo que la principal era la otra! La carretera se convierte en una mucho más estrecha y cuando reviso en google Maps, la mía da algo más de rodeo.

Ibarra parece una ciudad grande, con una bonita plaza de armas. Son las 17h, no llueve, pero el cielo esta muy negro. Dudo si quedarme pero confío con llegar a la frontera, total son 130km más. La carretera sigue revirada aunque ahora son dos carriles. Al rato de salir de Ibarra empieza a llover de nuevo y de los dos carriles solo uno es operativo por obras en la calzada. Se me esta haciendo de noche, hace frío y estoy mojado. Creo que me quedo un día más en Ecuador.

Una vez instalado y con la moto bajo techo reviso mis chapuzas en la maleta. No han funcionado, vuelvo a tener agua dentro, aunque el plástico ha impedido que La Bolsa interna se moje más. Mañana mirare de hacerle unos agujeros en la base para que desagüe y ver si así me va mejor.

Quito

Origen: Laguna Quilotoa (09:33h)           
Destino: Quito (15:05h) 
Km: 185.0         Tiempo: 3:23     Consumo: 4.1 l/100Km
Alojamiento: Casa de Manuel 40 USD

Me habían recomendado el amanecer en el Quilotoa, pero no ha parado de llover en toda la noche, así que para qué madrugar!? Por suerte después del desayuno ha dejado de llover y para mi sorpresa no había niebla en el cráter y se veía toda la laguna. He dudado en bajar, son unas 2 horas ida y vuelta, pero por suerte me han podido las ganas de llegar al Cotopaxi pronto, ya que tal como enteraba en el hostel se ha puesto a diluviar.

Desde la panamericana sur esta marcado el desvío al Cotopaxi. La entrada al parque esta a unos 15km de ahí y por el camino se pueden contratar tours, guías o bicicletas. El guía también lo puedes conseguir en la misma entrada del parque. Una carretera asfaltada lo atraviesa, bordeando el volcán, pero una vez más el acceso en moto está prohibido por culpa de unos desaprensivos que se dedicaron a hacer enduro fuera de los limites. Una vez más me parece un absurdo que paguen justos por pecadores y es otro ejemplo más de la estigmatización de la moto en Sudamerica, donde hay países que te obligan a llevar la placa en el casco y en el chaleco y prohiben llevar pasajero por culpa de los choros y sicarios.

Ante la imposibilidad de acceder en moto y visto que la niebla tampoco me va a dejar verlo, opto por seguir hasta Quito. Es curioso que la E35 que por abato son 4 carriles, pasa a 2 cuando se acerca a la capital ecuatoriana. Por cierto, la E35 es de peaje y aquí las motos sí pagan: 0,20USD.